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sábado, 20 de abril de 2013

Marta III


- ¿Aquí es donde venís a escribir cuentos? – Dijo en la puerta de la casa rosa. Entramos. Una persona muy amable nos hizo recorrer toda la Peña, en ese momento vacía. Cuando salimos señalo:
- Es un buen lugar, debe haber buena gente.
Y muy orgullosa de su percepción, cuando salimos de la calle Güemes, me abrazo y me dió un tierno beso.

Marta II


- Sos el numero siete – y me regalo una estrella dorada de cinco puntas con un numero siete de gran tamaño.
- Pegalo en la puerta de tu dormitorio para que no entre el mal.
Lo dijo con tal convicción que así lo hice mientras me miraba con tanta ternura que la abracé y le recordé que por algo hace cincuenta años que estamos juntos aunque no convivamos. 

Marta I


¿Vos estas ojeado?. Siempre que venís del curso tenés el mismo dolor de cabeza. ¿Querés que te cure?. Asentí, sonriendo por dentro, de su creencia sobre el ojeado.
Movía sus labios y bostezaba exageradamente. Al rato se cayo, me miro detenidamente.
- ¿Cómo estas ahora? – preguntó.
Le dije que bien por dos motivos, uno porque la quería y dos porque se me había ido el pertinaz dolor de cabeza. 

lunes, 20 de septiembre de 2010

La espera


-Hola

-Hola

-¿Puedo sentarme?

-La plaza y los bancos son públicos ¿Como no va a poder sentarse?

-Linda tarde, ¿no?

-Si, no hace ni calor ni frío…

-Disculpe, pero hace rato que lo observo y parece que estuviera esperando a alguien…

-No estoy esperando a nadie.

-Perdone, no quise molestarlo…

-No me molesta, porque lo que dice es cierto, estoy esperando…

-Me intriga su respuesta…¿Hace mucho que espera?

-Cincuenta y ocho años…

-¡Como puede ser eso¡? No entiendo…

-No se asombre, acaso usted no esperó muchas veces…

-¿Cómo por ejemplo, qué?

-De chico a los Reyes Magos y los esperaba en sus fantasías de quererlos ver.

-Es cierto…

-Y luego, cuando supo la verdad no siguió esperando igual por si llegaban…

-Tiene razón, contra toda lógica, cada seis de enero, los espero todavía…aunque me ría después.

-Bueno, yo también espero. No ya a los Reyes, pero espero.

-Lo que usted dice me hizo recordar también otras esperas imposibles.

-¿Como cuales?

-A mi madre, que murió cuando era chico. La extraño todavía y en el fondo de mi corazón aún la espero. Algo loco ¿no?

-No es loco, es natural…Por ejemplo yo espero a una mujer a la que amé de joven y no sé por qué me abandonó. A veces, cuando viene una chica, la veo a ella con su vestido hippie de los sesenta, pero cuando se acerca compruebo mi fracaso, me desilusiono, pero no me importa, sigo esperando…

-¡Que constancia la suya!

-Mientras hablaba se me cruzó un pensamiento, no será que lo que usted espera es la muerte ¿será eso lo que espera?

-No, la muerte no, no la espero, espero la vida. La muerte nos espera a nosotros. Y cuando lo decide nos ataca con sus comandos.

-¿Sus comandos?

-Si, sus comandos

-¿Y cuales son?

-Las enfermedades terminales con sus torturas previas, el tiro certero, los accidentes que nunca son casuales, inundaciones, terremotos, guerras. Infinidad de comandos… No, la muerte no…a ella no la espero aunque sé que algún día llegará para aniquilarme…

-Y entonces, qué espera…me lo puede decir…

-Exactamente no sé, no puedo definirlo, pero sé que esta ahí, más allá de la vida y de la muerte ¡Allí! Tengo la esperanza que si espero llegará. No hay otra cosa que pueda hacer…esperar. Ver como transcurre el mundo que me rodea y así, quieto, dejarme fluir. Eso hago, dejarme fluir…

-Ahora lo comprendo. Mañana volveré y esperaré con usted…

-Lo espero…

-Gracias por todo lo que me dio, nos vemos mañana…

-De nada, siga bien…

-Adiós…

-Hasta mañana.

viernes, 13 de agosto de 2010

Celos


Hoy estoy de buen humor, voy contento de un lado para el otro, pero aun no definí que hacer. Siento que ella esta intentando abrir la puerta, entra y voy a su encuentro. Me nota alegre y me sonríe con el cariño de siempre. No obstante yo la observo cuando se dirige al dormitorio. Se desnuda, se mete en el baño y se da una larga ducha. Se perfuma y se enfunda en el amplio pijama que a mí tanto me gusta. Sigue silenciosa, pero canturrea esa vieja canción. Yo no la perturbo porque sé que esta esperando que regrese él. Mira el reloj repetidas veces, nuevamente escucho el forcejeo de la cerradura y entra él. Debo aceptar que estoy celoso. Pero a pesar que acepté esta situación desde el principio no dejo de sentir esta frustración que yo llamo ”mi dolor de cada día.” Él se acerca sonriente y la besa, ella responde con entusiasmo, yo me voy porque no quiero ver, Se acabó mi alegría, ellos ni me miran. De bronca ladro.

viernes, 6 de agosto de 2010

La otra


Ella lo miró, se dio cuenta, pero se hizo la distraída. Siguió cosiendo el pantalón marrón. El ambiente estaba muy tenso. El le había gritado que estaba harto de ella. Que los años pasados no volverían. Que no quería más discusiones. Que ya no era un chico para no entender sus razonamientos. Ella lo vió fumar el último cigarrillo y estrujar con fuerza el paquete vacío.

Se dio cuenta que el momento había llegado. De pronto él dijo:


- Voy a comprar cigarrillos y vuelvo…


Ella lo miró sobradora, le dio un beso sin esperanza y él se fue dando un seco portazo.


Al rato largo cuando confirmó que no volvería, sollozó…


El la fue a buscar a la confitería de siempre. Estaba muy bonita. La abrazó con fuerza y la besó apasionadamente. Tomaron el café mirándose a los ojos. El dijo:

-Ya no iba más. Tenía que tomar esta decisión. Me controlaba en todo. Me exasperaba. No la aguantaba más...


Ella sonrió comprensiva y protectora. El le oprimió con fuerza sus manos y siguió:

-Desde hoy , vos y yo viviremos juntos, bajo el mismo techo. Nos queremos. Me gustaría tener un hijo tuyo…No quiero volver nunca más a lo de antes, nunca más…


Ella lo calmó con un beso lleno de ternura y le susurró “te quiero”…


Permanecieron largo rato en silencio. Finalmente le dijo dulcemente…


-Tranquilo, mi amor, ahora estaremos siempre juntos. Ya la volverás a ver, después de todo es tu madre…

Bang !!


El trueno confirmó la copiosa lluvia que como antes, nunca…

Desde la ventana del 5º piso del albergue, los dos, desnudos, en el cálido ambiente, veían inundarse la Juan B. Justo arrastrando autos que flotaban como indefensas embarcaciones a la deriva…


Bang !!


Ella se estremeció… El veterano, veinte años mayor, la cobijó en un abrazo protector que aumentó su excitación…


Bang !!


- A mal tiempo buena cama…-parafraseó él.

Y ella lanzó una carcajada juvenil, cristalina y eterna que alegró el ambiente mientras lo besaba provocativamente. Cayeron abrazados sobre la cama y se entregaron a las caricias disfrutando del placer de una plena relación sexual…


Bang !!


La lluvia no cesaba. Se adormecieron largo rato, muy juntos. Ella se levantó, caminó hacia el baño. Él disfrutó de su cuerpo al verla de atrás…


Bang !! Bang !!


Abrió nuevamente sus ojos, miró el cielorraso de color azul y murmuró:

- Soy feliz !!

Pasaron dos años…

Él regresaba a su pequeño departamento de Palermo. Un ambiente desordenado y sucio. Ni siquiera una foto de ella. La depresión por el abandono le había calado hasta los huesos. Sus ojos navegaban como a la deriva…No podía olvidarla…

Al rato abrió el cajoncito de la mesita de roble y sacó la nueve milímetros. La sopesó y jugó con el arma desnuda y fría. Se sentó en el piso contra la pared. Tenía ganas de llorar pero no pudo. Al fin se decidió…


Bang !!


Agonizaba …En su mente vio claramente la Juan B. Justo. Llovía torrencialmente. Quiso escapar de la inevitable inundación pero no pudo. Los autos flotaban como embarcaciones a la deriva. Un grueso tronco navegaba hacia su cabeza malherida. Supo que no lo podría evitar. Era el fin…todo se hizo oscuro y de pronto el final llegó…


Bang !! Bang !!

El caballerazo


-Que hijo de puta ! soltó Julián para que el del kiosco de revistas lo oyera-

Lo viste- siguió.

-A quién?

- A ese tipo que pasó, que se las tira de gran señor, a ese que como siempre se adelantó a todos los que esperaban y entró primero al subte cagando a los demás. Siempre hace lo mismo el muy turro …

-No te calentés- dijo el diarero-acá, en el subte, todos los días pasa de todo…


Julián se calló pero en su cabeza seguía broncando contra ese boludo finoli que todos los días elegantemente vestido cruzaba el andén sin darle cinco de bola. Al rato con la nueva manada de las once que iba para el centro, Julián siguió ofreciendo sus cuadernillos fotocopiados con sus propios poemas, a cinco pesos cada uno.

Mis poemas, se decía, van mejorando día a día, algunos son perfectos, pero a la gente no le interesan, de vez en cuanto a una mina o a algún jovato. Pero son buenos, se repetía para alentarse.

-El kiosquero leyó algunos y me dijo que estaban buenos, pero eso no me alcanza…

-Poesía a cinco pesitos, solo cinco pesitos…voceó mientras pasaba indiferente la manada.


Al día siguiente cerca de las once como siempre pasó el digno señor, como burlonamente lo llamaba Julián. Le hicieron espacio cuando encaró la puerta del subte, antes de subir se detuvo y dejó pasar a dos señoras jóvenes que iban detrás , y que le agradecieron con una sonrisa, después entró él, luego dos mas y las puertas se cerraron dejando abajo a varios que intentaban subir y no pudieron por la demora…

Julián que había visto todo gritó con indignación:

-Que hijo de puta! Lo viste, lo viste- le dijo al diarero

-Si lo vi…

-No me digas que no es un hijo de puta!

-Tenés razón, es un hijo de puta-confirmó el kiosquero


Ayer Julián vio venir al elegantón y se acercó como para decirle algo, pero el otro se le adelantó y le dijo.

-Vos escribís estos cuadernitos con poemas, me dejás verlos- le sacó de la mano un ejemplar, leyendo rápidamente un par de poemas…


Julián se paralizó, no sabía qué decir mientras el otro leía su poesía con atención. Luego con aire de aprobación le dijo:

-Son muy buenos, che! ,porque no los publicás. Tenés mucho material…

-Estee…tengo más de mil poemas y nunca publiqué ninguno, balbuceó Julián.

-Mirá viejo, yo tengo una editorial pequeña, juntá todo y vení a verme, si querés …

-Si, si, dijo Julián mientras recibía su tarjeta.


Llegó el subte, el tipo se mandó como siempre, primero, erguido, arrogante…

Julián se acercó al kiosco con la cola entre las patas. El kiosquero al verlo le dijo con su voz ronca:

-Te estaba viendo… Lo cagaste a pedos a ese hijo de puta!

-Que hijo de puta ni hijo de puta. No es un hijo de puta es todo un caballerazo…

Si hasta me dio la mano-dijo-levantando con orgullo la derecha

jueves, 5 de agosto de 2010

Favaloro


Se acostó abrumado por la angustia. Se veía a si mismo vencido, ignorado, menospreciado. Soñó que corría tratando de escapar de la gente que lo abrumaba y ensombrecía. Corría sin poder detenerse. Su corazón latía: tac tac tac, cada vez con más celeridad. Taquicardia extrema –pensó – en cualquier momento el infarto salvador… no quiero sobrevivir… estoy harto…

Se despertó a las tres de la mañana. Transpirado, agitado, defraudado por la irrealidad del sueño. Se levanto. Lentamente se dirigió a su escritorio y en el cajoncito aquel encontró la 9 mm. Se dirigió al baño. Miro en el espejo su cara triste pero con decisión. Apuntó lentamente al corazón eligiendo el lugar justo. Sopesó el instante y disparo.

Borges


Después de leer su cuento “El sur” quedé meditando largamente en el escritor tan querido por mí. Releí el relato al acostarme y me dormí. Al despertar en la madrugada recordé al detalle mi sueño. Había estado en Ginebra, con Borges. El vino sonriendo, con sus ojos entrecerrados, titubeante hacia mi. Me levanté, tomé su blanco bastón y con mi mano en su brazo lo guié hacia un pequeño y cálido café. Estábamos felices. Hablamos de Amiel y su historia de súper varón, como lo explicó en sus estudios Gregorio Marañon, el famoso fisiólogo español. Pero finalmente arribamos a la charla que más me interesaba, sobre cuentos y las novelas. Se sonrió cuando le dije que estaba haciendo un curso para aprender a escribir cuentos. Pero caballero como siempre me dijo:


- Usted escriba, escriba siempre, y luego relea y corrija, muchas veces, hasta que en un momento sienta que su cuento esta concluido.


Ahí fue cuando le confesé que por sobre toda su admirable literatura, lo que más me emocionaban eran sus poemas.


Hubo un gran silencio. Y luego, con voz temblorosa y grave, me recitó “Límites”, el poema que yo más disfrutaba.


Se lo agradecí sinceramente. Él sonreía…


Luego vinieron a buscarlo. Se fue diciéndome que me dejaba un regalo. Un poema que nunca publicó y que nadie leyó jamás. Y me entrego un papel carta doblado en cuatro.


Cuando desperté, vi en mi mesa de noche un papel carta doblado. Lo abrí y escrito de mi puño y letra, había un poema que decía:


Veo en tus ojos un silencio oscuro

Cuyo sonido (quizá aquel) no oiré nunca

Pero escucho tu voz, indiferente

A una esperanza para siempre trunca.


Quién es el que maneja los destinos

Que teje esto que llamamos vida

Sin importarle el amoroso encanto

Y aquellos moldes con otra forma olvida.


Si todo amor tiene un final sin rosas

Y el dolor es el premio del anhelo

¿Por qué te amé irremediablemente

y por qué el perpetuo desconsuelo?


Mañana no oiré el ya gastado

Canto de amor que ilusionó mi suerte

La pasión que una vez has inspirado

Será fina ironía de la muerte.

Haití


Enero del 2010. Un cataclismo dejo en minutos más de doscientos mil muertos, miles de viviendas destruidas. Los sobrevivientes deambulan como zombies por las calles repletas de escombros. Muertos de sed llenos de miedo ante cualquier vibración nueva. Acorralados como minúsculos animales en una jaula enloquecedora. No puedo darme ninguna respuesta que compense en algo mi desazón. Pienso en los niños aplastados por las rocas o solos por las calles llorando lo que no comprenden y les duele. Detuve mis pensamientos como pude, vino a mi mente una frase de un cuento de Borges que dice: “ciego a las culpas el destino puede ser despiadado a las mínimas distracciones”. Pienso: ¿quién se distrajo o en manos de quien esta el destino…?

Fragilidad


Fui feliz a la visita médica de rutina. Feliz porque todo va saliendo como yo lo soñé siempre. Estamos construyendo con mi marido nuestra nueva casa. Como psicóloga me desenvuelvo bien con una apreciable cantidad de pacientes, es decir, trabajo. Mis hijos me adoran, y tengo la dicha de tener padres sanos con los que nos profesamos mutuo afecto. En síntesis, todo bien. La médica me revisó prolijamente. Se detuvo en mi espalda y palpó un pequeño bulto. Un lipoma -pensé adelantando el diagnóstico –algo sin importancia. Siguió palpando e intentando mover el pequeño tumor. Finalmente me dijo que no le parecía un lipoma y que había que investigar. Me dio la orden para una ecografía y me aconsejó ver a un cirujano u otro especialista. El mundo se desplomó, como psicóloga deduje mil posibilidades para reprimir el miedo que me produjo su pre diagnostico. Como siempre las obras sociales me dieron una fecha remota para la tomografía. Estaba ansiosa. Mi marido consiguió un turno para hacer el estudio en forma privada. Estoy en la sala de espera. Desde la médica a hoy “pasaron ocho días, como ocho siglos”, mientras escribo esto, aguardo mi turno. La radióloga me esta llamando. Paso…

martes, 3 de agosto de 2010

Nostalgia Simétrica


Pompeya es un sencillo barrio de Buenos Aires. Su nombre no tiene ninguna connotación romana. Es totalmente asimétrica en la mente del porteño. Un tren en la lejanía, un puente, la iglesia grande de Nuestra Señora. Eso es Pompeya. En ese barrio nací y me criaron hasta los diez años, en el que nos mudamos a Caballito, un lugar mejor para los medio pelo de la época. Hoy, ya mayor, decidí ir a caminar por sus calles. Y aquí estoy frente a la casa donde nací., calle Trole al cien. Detrás de esa pared una chica de veintitrés años esta pariendo con esfuerzo y riesgo un bebe, que las hábiles manos de una comadrona lo esta trayendo al mundo. Luego lo asea y se lo presenta sonriente a la primeriza mamá que también sonríe. Ese bebe soy yo. ¡Mi barrio! Camino por sus veredas gastadas, miro sus árboles añosos, como yo ahora, y me digo parafraseando a Borges “a la realidad le gustan las simetrías y los leves anacronismos”, a veces tan profundos que nos sacuden el corazón y arrancan una dulce lágrima nostalgiosa.

Sin Tiempo


11 de mayo del 2009


12 horas, llegó agitado a su casa, le habían hecho el ecocardiograma. Pero no le dieron el resultado. A pesar de la fuerte medicación el dolor precordial no cedía.


A las 3 de la tarde debía llevar un cuento corto sobre una persona a la que no le alcanza el tiempo, justo como a él, que estuvo corriendo toda la semana con médicos y estudios para saber que hacer con ese maldito dolor. Decide ir más temprano al curso y escribir el trabajo en el café de la esquina, supone que es lo mejor.


2 menos cuarto, llega al café, elige mesa en diagonal a la arcada de entrada del Instituto. Puntas para el cuento no le faltan, esa persona sin tiempo podía ser alguien muy ocupado, alguien que cae desde lo alto hacia una muerte previsible, alguien que va a estrellar su auto contra otro, alguien apenas conciente que sabe que está en terapia intensiva próximo a morir…


(Se aprieta el pecho, una fuerte puntada, piensa que es sólo muscular como le dijeron tantas veces)


Decide por el de terapia intensiva, comienza por la descripción de la sala…


(Su cara indica que sintió otro dolor, piensa que el cardiólogo esta llegando a Callao, solo a cuatro cuadras. Hace un gesto con la mano como de querer olvidar)


Sigue escribiendo y pensando “el cuento debe ser corto para que puedan leer todos”…


Tres menos diez. Esta terminando su trabajo, no sabe si le va a alcanzar el tiempo.


Mira hacia el pórtico de entrada. Ve al profe llegando y encendiendo ceremoniosamente el último cigarrillo y saludando cordialmente a los que van llegando..


(Hace un gesto como de sentir un dolor agudo, intolerable, por la expresión de su cara enrojecida)


Mira nuevamente la entrada. El profe apaga la colilla y sube lentamente los doce escalones.


(Se quiere erguir, no puede, nuevo intento y cae pesadamente junto con la silla y la taza de café que se hace añicos)


Se acerca la gente. Nervios. “Una ambulancia”, gritan. Alguien se arrodilla al lado del caído. Pide a la gente que se aparte para no quitar el aire. Le toma el pulso. Gestos negativos con la cabeza. Pálido se incorpora. Todos los miran…


-Se fue- murmura